miércoles, agosto 19, 2009

Caderas (Dormingo)

Gloriosas, generosas, despiadadas, irredentas, absolutas, insolutas, totales, torales, plenas, esenciales, primigenias, incontrolables, sujetables, inasibles, cadenciosas, rítmicas, encarnadas, metafísicas, irracionales, ilógicas, incuestionables, naturales, celestiales, terrenales, irrenunciables, egocéntricas, antropocéntricas, centrípedas, centrífugas, soberbias, altaneras, redondas, anchas, grandes, pequeñas, inconmensurables, irreductibles, incuestionables, inconfundibles, inigualables, deseadas, soñadas, conquistables, descubiertas, abiertas, dispuestas, puestas, ladinas, finas, grotescas, susurrantes, gritonas, majaderas, rítmicas, añorables, inolvidables, coquetas, seductoras, femeninas, insaciables … recinto donde el instinto busca refugio y consuelo, asidero único y último al cual asirse para no irse al precipicio del desconsuelo de no encontrarlas alertas, monumento erigido en pos del sentido humano del ritmo y la cadencia que convoca sonidos hilvanados y funde sensaciones encarnadas, alojamiento propicio para la reproducción de la especie, anchas como palmeras en las que se mete el sol durante el crepúsculo marino, ocasión bárbara para locura irremediable e incontenible si se presentan soportadas por firmes pilares de ébano y muslo como estandartes de batallas inconfesables, resguardadas por generosas porciones de esférica carne humana como ansiedad que se vuelve deseo impronunciable y coronadas por estrecha cintura como abrazo que se funde en el calor de la erupción volcánica que enarbola el adolescente que sobrevive en mí, guardianas de la húmeda y gentil gruta de musgo que lleva a la bóveda donde germinan todos los tesoros del mundo y todos los secretos de la historia, termómetro y expresión de tus pasiones, bálsamo y redención de las mías, cronómetro de todos los tiempos, imán para todas las miradas penetrantes, destino de todas las exploraciones, mapa corpóreo del maná, olla gentil y ancha a la que llegan todos los arco iris… carnosas y huesudas, espléndidas al bailar, volátiles al caminar, fijas al llegar, duras al confrontar, suaves al recibir, totales y simples, alegres y bailarinas, preciosas y encantadoras, deliciosas, afrutadas, animales, bestiales, soles y lunas de los firmamentos por descubrir en un universo por inaugurar, fundar, poblar… dulce tentación para el sabroso desenfreno, así son tus caderas mi amor, mi vida, mi sueño, mi locura, mi explicación metafísica, redención, castigo y expoliación: caderas de mujer en posesión de su feminidad y mi destino… a ellas ofrendo lo que llevo dentro (no tengo más nada, eso es el todo y es para ti, es para ellas).

(Dormingo publicado hace ya un par de años en la versión impresa de Cambio de Michoacán)

4 comentarios:

waldo dijo...

Y QUE SE PUEDE AGREGAR...
ESTA TODO DICHO UN GUSTO LEERLO DE VEZ EN CUANDO....

Carlos González Martínez dijo...

Gracias, mi estimado Waldo! Celebro que compartamos el gusto por las caderas y sus letras. Gracias por tus visitas y comentarios. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Te recomiendo leer, no para mejorar ni nada por el estilo, sino por mera información y disfrute, el capítulo sobre Candaules, Rey de Lidia, en una novela de Vargas Llosa, en donde se hace una apología de las nalgas femeninas. Te va a gustar.

Me declaro guerrero que se rinde ante la visión de esos hemisferios en donde jamás se pone el sol.

Nalgas de mujer...

Escrito por Raúl Mejía

Carlos González Martínez dijo...

Mi querido profesor Mejía!
Mil gracias!! pero por supuesto acudiré presuroso a la lectura del profesor Vargas Llosa... recuerdas las novela que me refieres?
Celebro compartir contigo el carácter de guerrero rendido y naufrago vencido por aquellos hemisferios, efectivamente, sin ocaso.
Un abrazo,