sábado, octubre 17, 2009

Calcetines extraviados (Dormingo)


Hay posesiones que están destinadas al extravío. Como amores olvidados, como pasiones perdidas, como historias en abandono. Posesiones materiales que al extraviarse sólo se distinguen en una cosa de las posesiones inmateriales que se extravían: son recuperables.

De entre ellas (las posesiones materiales), existe una larga e infalible lista siempre dispuesta para el extravío: paraguas, lentes oscuros, llaves, agendas, bolígrafos, boletos del estacionamiento y calcetines. Sí: calcetines, aunque parezca de lo más extraño.

Y no porque se los pierda uno mientras los calza, los porta, sino justamente cuando deja uno de hacerlo. En eso la posesión material de los calcetines se parece a la posesión inmaterial de emblemas como el amor, la pasión y las historias: se pierden cuando se les deja.

Pero hay, además, una singularidad en el extravío de los calcetines: siendo siempre definidos en pares, los calcetines nunca se pierden juntos. Siempre es uno el que se extravía y descompone al par, a la pareja. En eso los calcetines mucho se parecen a los amantes, más que a los zapatos que siempre les acompañan en su función y materialidad.

No hay persona humana que en su cajón de los calcetines no tenga algunos de ellos en penosa y tristísima situación de abandono impar. Prendas humanas que sufren la inmensa pena del extravío, como si lágrimas negras pudiesen derramar. Calcetines solos, solísimos, que ya en esa condición sólo sirven para amontonarse sin ton ni son. Calcetines que así, solos, parecen querer afirmar que en soledad los pares se desacompletan hasta degradarse y perder sentido.

Y lo más curioso es que nadie, nunca, tiene una explicación suficiente para saber por qué o cómo es que un calcetín, uno solo, puede perderse, abandonarse, extraviarse si siempre está con su pareja, incluso cuando a lavarse son enviados, como amantes en purificación. Hay quienes dicen que las lavadoras se los comen entre sus mecanismos y aspas, como aquellas vorágines que devoran a los amantes que un día fueron amorosos.

(Dormingo publicado en la edición impresa de Cambio de Michoacán el 18 de octubre del 2009)

2 comentarios:

waldo dijo...

jajaja justo estaba pensando en escribir algo sobre los calcetines debajo de la cama cuando era mas chico decian que habia un bompy que se alimentaba de las medias que caian debajo dela cama jajaja que sera de nuestros calcetines...bue una vez encontre una caca de perro marca levis eso me hace pensar en algo...bompy tiene un perro ...

Carlos González Martínez dijo...

Mi estimado Waldo!!
gracias de nuevo por tu lectura y visitas!! Sin duda, bompy tiene perro y yo unos cuantos calcetines extraviados, ja! Y así hay que andar, quizá mejor descalzos de vez en vez!
Un abrazo
Carlos