
El telón que se despliega para ver hacia afuera, los ojos que se abren para mirar por dentro: “sólo con el corazón se puede ver bien”. Veo. Escucho. Siento. Estoy en medio de un argumento y me hago del guión tan sólo un renglón. Punto y coma: luces, cámara, acción.
Una mujer se levanta de su butaca y se va volando. Desde arriba ve a un contingente de seres un escenario levantando. Uno de ellos frente a una mesa está sentado; escribe. Los otros corren, siempre corren. Van a producir una historia; van a crear. Crean. Y nosotros creemos. Él crea, ellos crean, nosotros creemos.
La trama es un drama, y en la historia que media siempre hay una comedia. Suspenso y terror, porque en el camino el subconsciente nunca hay error. Y si se trata de contar una historia fundamental, allí está el documental. Animación y traza digital, para esta imaginación animal. Magia.
Yo estoy de fiesta, ¡es el Festival! Magia. Y tu estás aquí, aprehendiendo, aprendiendo. Morelia una vez y una vez más, hasta siempre, con su cantera de aire, con su ánimo sin igual, con su gente de alucine. Aquí esta ella, estival, insigne; aquí, entre nos, con su festival, con su cine. Magia.
(Dormingo publicado en la versión impresa de Cambio de Michoacán del 23 de octubre del 2011 y para leerse como se sintió y luego se escribió: con el Programa del FICM en la mano y escuchando, alternadamente, la frescura de John Meyer en su “Your body is a Wonderland” y de Coffe Blue en su maravilla de “Radio”. Mejor si tienen a una hija hermosa a la cual abrazar enamoradamente)
No hay comentarios:
Publicar un comentario